Se refleja entre fríos casquetes esa imagen inexistente,
aparentemente bella y angelical que se desvanece al caminar.
La alegria apagada está, es un alma envuelta en soledad,
vive cada paso soñando encontrar respuesta en el susurro del viento,pero lo que regresa es tan solo un eco como estruendoso trueno en tormenta, y luego...
luego el silencio en este vacío tan marcado en cada acción, desgarrando el alma, desapareciendo la poca ilusión.
Mi refugio en este caos era tu simpatía, tu sonrisa;
mis fuerzas en cada caída, la calidez de tu mano que me levantaba y sostenía.
Pero acabada toda esperanza está.
Aquello único que deseaba mi corazón era un poquito de tu amor.
No puedes el destino cambiar. Desde que naces te golpeas con el mundo de la imperfección y la desilusión.
Y aún así mueres añorando haberlo palpitado, porque no hay valor mas grande e imperial que haber conocido lo que es realmente amar
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