Si has entrenado, controla tus temores, serena y acrecienta tu fe, porque estás en esta instancia por propia elección.
Observa el espacio en donde todo se desarrollará, percibe lo que te agrada y lo que no, los elementos en contra y a favor, insértate en el espacio de combate sin transmitir dudas ni quejas a tu espíritu, pues en todo caso las heridas te las debe infringir tu oponente, no tu mismo.
En rápida vista, estudia a tu adversario, en las páginas que no muestra, entiende su humanidad, sin subestimar, comprende lo que ha entrenado el, y lo que te ha faltado a ti, lo que le falta a el y has entrenado tu, si conjugas las opciones es empate, aquí entenderás que estás en igual condición y de ti depende la existencia de la acción desequilibrante, con energía, con actitud y con concentración en la ejecución de tu Técnica.
Tu vista en foco (“Mitsuke”), tu mente aguda analizando donde apunta su blanco tu oponente, no deberá leer tu intención ni tu objetivo, pues seguro que en el lugar que lo vez no estará en tu acción, el blanco siempre es móvil, dependerás de tu velocidad y Timing (“Saki Saki”).
Deberás controlar la respiración, la exhalación debe ser tenue y prolongada e inmediata en el momento del disparo para conseguir tu Objetivo (“Ibuki”).
Si la brecha no se produce, y la respiración no te acompaña, deberás alejarte de la distancia de confrontación (“Maai”) para rearmar tu estrategia desde una posición segura y volver a la distancia de confrontación nuevamente, una y otra vez, cuantas veces sea necesario hasta que exista la brecha (“Kio”).
Cargarás con fe la técnica, e irás en busca del límite de alcance para presionar.
Tu cuerpo medianamente relajado y perceptivo estimulado por el Ki realiza la acción total una vez que se invadan las distancias de defensa y ataque.
¿El Resultado? ¡Solo espero que seas tu el Vencedor!
Eiken Maehamasaki